Diseñar espacios, abrir posibilidades

La educación no tiene por qué estar limitada a una sola corriente o metodología. La integración de conceptos provenientes de mis pedagogías favoritas me llevó a construir una mirada más integral sobre la infancia, los espacios y las oportunidades de aprendizaje.

Por un lado, el concepto de “Educación Cósmica” de la pedagogía Montessori me motivó a transmitir la importancia de comprender nuestro rol dentro de una gran red interconectada de ecosistemas, elementos y seres con los que convivimos cada día.

A su vez, la pedagogía de Reggio Emilia me llevó a comprender la importancia de ofrecer a cada niño y niña diferentes lenguajes para expresarse, respetando sus singularidades e intereses. El concepto del ambiente como tercer maestro, confirmó algo que yo ya intuía: un entorno cálido, cuidado y pensado para favorecer la exploración libre puede invitar a los niños y niñas a experimentar, formular preguntas y aprender desde su propia curiosidad y motivación.

Crear espacios de aprendizaje que integren la exploración a través de la luz, el color y la naturaleza es una forma de materializar uno de mis mayores objetivos en educación: acompañar a los niños y niñas a descubrir diferentes maneras de mirar el mundo, maravillarse con lo pequeño, apasionarse por aprender y encontrar su propio lenguaje de expresión.